10 septiembre, 2009

Trascendencia

Creo haber presenciado anoche algo que muy pocos Chilenos se han dado el gusto de ver. Dar vuelta un 2-0 en tierras Brasileras y tenerlos metidos en su terreno, deberíamos haberlo liquidado, no se pudo y una selección del nivel a la que nos enfrentamos si no aprovechas las pocas oportunidades y si no eres 100% efectivo en el fondo, te vacunan, y así fue. Brasil llegó 6 o 7 veces, y de ellas 4 terminaron adentro, pudimos hacer más atrás, pero ya está, no creo que valga la pena seguir dandole vueltas al partido, el resultado es lo que queda y clasificamos en Colombia, guardense la calculadora de una vez, o mejor, tirenla para el otro lado de la cordillera, ahí si la necesitan, nosotros no.

Chile viene mostrando características, tanto individuales como colectivas, que hace un par de años nunca se pensó que podíamos mostrar. La forma en que plantea los partidos de igual a igual, el terminar la gran mayoría de las jugadas sin tener a un referente de área (que me perdone Suazo, pero su rendimiento es muy intermitente). Hay una idea clara afirmada por un equipo consolidado a lo largo de las eliminatorias, y eso es lo que tenemos que valorar, los puntos son una consecuencia del planteamiento que Bielsa ha impuesto y de como lo ha plasmado en los jugadores nacionales.
Esto es un proceso, y como cual, tiene bases sólidas en sus cimientos y argumentos de peso que lo confirman. Como te banco loco, sigo convencido de que aunque no clasificaramos (no tengo ninguna duda de que pase), la labor que a hecho Bielsa va muchísimo más allá de un triunfo, una derrota, o una clasificación al mundial. Llegar a tener la jerarquía que tuvo Brasil para ganar el partido en dos minutos no es algo que se logra en un par de años, es algo que hay que inculcar en las generaciones y espero estar vivo para ver los frutos. Bielsa es precisamente el que está haciendo un cambio desde el fondo, un cambio que, insisto, va mucho más allá de los resultados.

El fútbol es algo que llega mucho más lejos que los límites de la cancha, es pasión, cultura, herencias, historias, vivencias, el fútbol une y mueve masas, es una de las pocas cosas en la vida que hace que un hijo con su viejo dejen de lado sus problemas y se sienten a ver juntos el partido. Puedo decir que el fútbol marca mi vida en todos sus ámbitos, es algo que muy pocas personas tienen el regalo de entender, pero desde ese sentimiento tengo la convicción de que lo que está haciendo Bielsa va mucho más allá de un resultado. Cambiar la mentalidad de un país futbolísticamente puede llevar a consecuencias insospechadas en la vida diaria de una nación. Los ejemplifico claramente: quien piensa en Brasil piensa en batucadas, alegría, carnaval y gran parte de ese sentimiento impregnado en los Brasileros viene del fútbol, no sólo por las continuas alegrías que su Selección les da; el vivir todo el día al rededor de la pelota, aparte de hacerlos insuperables, los hace felices, y eso se refleja en todos los ámbitos de la vida. La personalidad de un país futbolero se demuestra en la cancha, y lo que se plasma en la cancha, se repercute en el día a día.

Cortemos de raíz el exitismo latente en los medios de comunicación, las entrevistas, las conversaciones de pasillo. No puede ser que un día estemos pensando en la semi-final del Mundial y una semana después estemos pensando en el partido contra Costa Rica por el repechaje. Ni lo uno ni lo otro, equilibrio en todo, paciencia, se aplazó un poco la clasificación, pero tranquilos que ya va a llegar.

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