08 noviembre, 2012

Contra todos

Siete años tuvieron que pasar para estar nuevamente en Semifinales de un torneo internacional. En estos 7 años han pasado equipazos que se han quedado en el camino en definiciones al límite, con el factor "suerte" riéndose en nuestras caras y con esa desagradable sensación del "teníamos para más", creo que son dos los ejemplos más claros:

Equipos como el de Gary Medel, Darío Botinelli y el mismo Tati Buljubasich que el 2008 quedó afuera por diferencia de gol en un partido que se ganó y hubieron al menos 3 pelotas en el palo, Ochoa, el arquero, la figura excluyente. San Carlos completo de pie aplaudiendo el esfuerzo de sus jugadores, que aunque se iban eliminados, lo hacían con la frente en alto. "Teníamos para más".

Sin ir más lejos, ese fatídico 2011, Copa Libertadores. Un equipo consolidado, jugando con una solidez, un ritmo y una personalidad entrañables. La Católica de Milovan Mirosevic, de Lucas Pratto, de Tomás Costa. En esa ocasión quedamos eliminados ante un Peñarol muy inferior que luego llegaría a definir la copa, pero el mercenario Paulo Garcés fue el villano de turno que se encargó de robarnos el sueño Sudamericano. Sin duda, "Teníamos para más".

Después de vivir tantas copas internacionales y cada una de ellas terminadas con una sensación de frustración, de inferioridad y de lejanía, en el sentido de que alcanzar una copa de estas, se sigue viendo muy lejana, aunque en los números, sean sólo cuatro partidos. En mi corta vida, han sido muchas más las desilusiones que las alegrías en lo que al fútbol respecta. Finales perdidas con mucho dolor hacen que uno sea cada vez más mesurado y menos optimista. Cuando has vivido eliminaciones impensadas como las del 2011, te das cuenta de que en el fútbol sólo se puede celebrar sin medidas cuando tienes la copa en la mano. 

El título de esta columna puede sonar victimario y resentido, quizás sea así, pero lamentablemente, uno como hincha de la UC se tiene que acostumbrar a ser siempre menospreciado. Claro, Universidad de Chile ayer fue eliminada haciendo una presentación "muy digna" y muriendo con las botas puestas. De que fue la eliminación más holgada en la historia del fútbol chileno (igualando el récord del mismo equipo azul), prácticamente no se habla porque la "propuesta intransable de juego ofensivo" que muestra el equipo de Sampaoli es para aplaudirla de pie, aunque el rival te acceda ganándote una llave 7-0. Claro, Universidad Católica hoy pasó a semifinales con una gran cuota de suerte, con dos penales y mucho sufrimiento. Universidad Católica ha dado pena a lo largo de toda la copa pasando todas las llaves al justo ante rival muy inferiores. "El Bolivar, Boliviano", "El Goianiense colista", "El independiente de la B". 

Pero es así, nuestra historia así lo dice, nunca nadie nos ha regalado nada. Estamos en semifinales, sin ningún partido reprogramado, con un equipo joven, sin experiencia pero con un amor a la camiseta inexplicable, porque claro, el 80% de ellos son formados en Universidad Católica, y quieren a esta franja tanto como los miles de hinchas que los apoyan. Esos miles de hinchas no son los que hoy llenaron a San Carlos. No, son los que estuvieron en el nacional en el partido de vuelta contra la vocal el clausura del 2011, son los que estuvieron contra audax, después del 6-1. Son los que después de perder una final, salen a la calle con su camiseta puesta. Porque lo entienda quien lo entienda, esta camiseta no es cualquier camiseta, y si los colores hoy en día no están donde por historia deberían estar, no es culpa de los hinchas, nosotros sólo queremos devolver a la UC a donde pertenece, y vamos a pelear hasta el final por eso.

Vamos Cato, vamos juntos paso a paso construyendo esta historia. Nadie nos va a regalar nada, esto es algo absolutamente nuestro, no pensemos en la final sin jugar los '180 que vienen. Vamos Los Cruzados, no se ofusquen cuando los aportillen y ninguneen, nosotros más que nadie sabemos la mística que tienen estos colores y donde deberían estar, nosotros, más que nadie, sabemos como se entregan los jugadores por esta camiseta. Quizás el equipo no muestre un juego muy lírico y vistoso, poco importa eso si devolvemos a la UC a lo más alto. 

Aguante la Católica, y toda su gente.